- El Señor vendrá, nosotros somos del día, sobrios, con la esperanza de salvación como yelmo. velando en todo tiempo no alejándonos para los placeres del mundo. Santos y perfectos para Dios.
- Dios nos dió otro destino que se diferencia en todo con el de los que no lo aceptan, fuímos separados para salvación y no para muerte, eso lo debemos guardar siempre. No nos cansamos de dar gracias a Dios por habernos escogido.
- Amárnos los únos a los otros, estar siempre gozosos, orando sin cesar, dando gracias por todo, guardando fielmente todos sus preceptos, buscándo el bien de los demás y no el propio.
- No apaguémos el Espíritu, no menospreciémos las profecías, tomando lo bueno, siendo irreprensibles. Y todo ésto nos llevará a su presencia.
- Dios es fiél y cumplirá su palabra pues no es hombre para fallar.
Aplicación:
- Mantengámos puesta la coraza de fe y amor, el yelmo de la esperanza de salvación, pues si estuviéramos muertos: ¿qué esperanza tendríamos?,... Por medio de Cristo llegarémos al Padre. Gloria a Dios.
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