lunes, 2 de febrero de 2015

Boris - Lc 22 - Gloria a Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. La pasión y muerte de Cristo muestran cuán grande es el amor de Dios por nosotros, cuán duro fue para El Señor el sacrificio por nuestros pecados, muestra que a pesar de que la palabra de Dios se iba a cumplir, Dios mismo envió ángeles a darle fortaleza al Señor, que Dios no nos deja solos en la angustia, sino que su palabra de guardarnos siempre se cumplirá, pues Dios no falla a una promesa.
  2. Cada 30 días recordamos la Santa cena del Señor, el nuevo pacto hecho con Dios y el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario, su sangre derramada para perdón de nuestros pecados. Recordamos que hoy vivimos por gracia y no con la ley encima, que su muerte limpió nuestras culpas y hoy somos sus hijos redimidos, somos nuevas criaturas para la gloria de Dios.
  3. El Señor vino a servir y no a ser servido, para trabajar en pos de los demás y no para llenarse de riquezas que solo traen vanidad, nos enseñó que mas grande es el servicio en el Reino de Dios, más importante es pensar en los demás que pensar en nuestra propia necesidad, así es El Señor, así es su voluntad y su reino, vivamos conforme a sus dichos y a sus preceptos.
APLICACIÓN:
  • Castigado y azotado por nuestras culpas, por pago de nuestros pecados, escarnecido por nuestras debilidades, juzgado falsamente para que seamos salvos, un sacrificio cuyo fruto durará para siempre, cuyo recuerdo jamás será borrado de nuestra mente y nuestro corazón. Recordémosle con alegría en el corazón, con el amor que El Padre merece, con pasión en el corazón, pues es nuestra victoria, nuestra gran liberación.
  • Gloria a Dios por siempre, gloria al Señor por la eternidad, que viva Cristo El Señor, que viva en nuestro corazón, en nuestra mente y cuerpo, que viva en nosotros su gran amor, gloria a Dios nuestro Padre, El Señor nuestro salvador. Muchos años de tristeza y desolación, mucho tiempo sin El Señor, tantas vidas redimidas por la sangre del Jesucristo nuestro Señor, tantas vidas cambiadas por su sacrificio y el poder de su Santo Espíritu, tanta misericordia solo puede venir de Dios. Gloria a Dios.