miércoles, 18 de febrero de 2015

Boris - Jn 8 - El poderío de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. La incredulidad de los hombres puede llegar a ser tan grande, así como para rechazar al Señor, como para creer que lo sabemos todo, ciertamente pecamos mucho y nuestras palabras no tienen verdad, porque todas las cosas las conoce El Señor y todas ellas dan testimonio de sus obras y que Jesucristo es El Señor. Muchos se equivocaron porque estaban lejos de Dios, muchos se perdieron por haber confiado en sus propios juicios.
  2. La mujer que había adulterado reveló el pecado de muchos, Jesús lo dio a conocer mostrando así un gran propósito de su venida, que siendo pecadores, aún podíamos proceder al arrepentimiento y ser salvos, que a pesar de todo Cristo es nuestra salvación, nuestra redención, Cristo nuestra vida eterna, el que nos salva y nos levanta de lo profundo, Señor y Salvador nuestro.
  3. Dios conoce todas las cosas, hasta el corazón de los hombres y todos sus pensamientos, conoce toda la verdad y lo que ha de venir también, conoce nuestras debilidades y nuestras fallas también, sabe de los tiempos y toda situación que aflige el corazón. Por ello es que no hay nada que se pueda argumentar por parte de los que pecan y creen saberlo todo, nada hay que pueda hacer el diablo en contra de lo que Dios ha establecido.
APLICACIÓN:
  • Tan poderoso es Dios que somete al diablo en todo tiempo, lo hace callar y lo encierra en sus propias palabras. Dios es todopoderoso, es grande y fuerte, es sublime en amor, dueño de la verdad y la justicia sale de Él, es grande Dios al que nos postramos y adoramos, al que servimos con amor y con esperanza en el corazón, es invencible El Señor.
  • No habrá fuerza que pueda ir contra Él no habrá conocimiento que no se rinda a sus pies, pues sólo hay un Rey, sólo un Dios del universo, sólo un Padre celestial, un Señor y un Salvador, Jesucristo El Señor; el pecado no nos vencerá, no nos apartará del amor de Dios, no veremos muerte sino que Dios nos levantará, será de ese modo como lo había planificado El Señor, como lo dijo Dios.