viernes, 3 de enero de 2014

Boris - Ezq 12 - El valor de la libertad


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Hoy nos cuesta creer que los pensamientos de hombre vengan a ser tan egoístas y desagradecidos con Dios, que la sabiduría humana con toda su gloria no alcance a entender los preceptos del Señor. Cómo es posible que agotemos las oportunidades y que entreguemos nuestra paz en manos del error?, siendo esto causa de nuestra aflicción, Dios no dejará que el pecado abunde sobre la gracia.
  2. Dios habla hoy y mantiene su palabra, sus dichos y la justicia que guarda en sus manos; anunciando un destino para los que rechazaron su nombre y los que creyeron más en la sabiduría de los hombres. Sólo El Señor para conocer los pensamientos del hombre y las intenciones de su corazón.
  3. Por mucho que sea el pecado, no apartaré mis pensamientos en alejarme de Dios; vivo rodeado de su gracia y en la plenitud de sus dichos, en las sendas de su justicia y de su paz; de ningún modo me apartaría de su presencia, ni aún con las aflicciones de mi corazón y la humanidad que me envuelve, no andaré jamás en caminos que enfríen mi corazón, porque El Señor lo apartó más que a vaso de honra, más que a la niña de sus ojos. Vendrán fuerzas y vendrá paz a mi vida, me hará más fuerte que antes y me llevará por el camino de su voluntad, creo que Dios hará grandes cosas.
APLICACIÓN:
  • Tengo tantos pensamientos y tantas luchas en mi interior, tengo muchas aflicciones que caminan a mi alrededor, soy simple en mi mismo y no hay en mi ninguna respuesta a ninguna situación, sin mi Dios no soy nada, no tengo valor en el mundo que me conoció. Hoy habla El Señor, muestra el inicio de una nueva etapa de mi vida, confío en que respaldará mi decisión, aprobará mis causas y cumplirá su  voluntad en mi interior.
  • Santo es El Señor, tres veces santo, es motivo de la canción, motivo de inspiración, para los cansados y agotados de corazón, para el que con amor clamó a su nombre y no renunció por duros que fueron los vientos. Si a creer vinimos y para creer hemos nacido, por el amor de Dios somos hechos dignos. Amé más que a nada estar en su presencia sin importar la situación; miré con sueños en los ojos y con anhelos de corazón, y hoy reconozco mi debilidad, más que nunca, el valor de mi libertad.