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TIEMPO DE CALIDAD: 20 MINUTOS- Jehová dio la victoria a David a dondequiera que fuera, así es el amor de Dios. Dios no pone límites en su bendición, El Señor es rey y dueño de toda gloria y de todo tributo, así también es el corazón de todo aquél que lo honra.
- No existe lugar ni tiempo en que la presencia de Dios no pueda hacer justicia, en que su voluntad y poder no puedan ser manifiestos, ciertamente Dios es precioso y reina por la eternidad.
- David no se olvidó de Jehová y Jehová tampoco se olvidó de David; sabemos que Dios cumple su palabra y David en su condición de hombre también lo hizo y fue justo, pues bien se dijo que la carga de Dios es ligera y su camino es fácil. No hay que añadirle más, simplemente conquistar ese sitio de intimidad y acercamiento al Señor.
APLICACIÓN:- A dondequiera que fuera, donde quiera que este, ahí me acordaré del Señor y Él se acordará de mi, estaré confiado y Él me dará la victoria.