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- Dios de justicia, quien se complace de la ofrenda hecha con sinceridad y con la más buena intención de parte de los que le aman y le buscan de corazón. No así de quienes ofrendan a dioses ajenos y andan creyendo que Dios se complace aún de los que hacen lo malo y pervierten sus corazones; para tales Dios ha dicho que no prosperarían y al final se verían humillados. Seamos sinceros con Dios, seamos honestos con El Señor.
- Así como Leví, que fué hallado en total rectitud delante de Dios, así andemos en justicia de la mano del Señor, andemos en caminos de bien y en la verdad de su palabra. Andemos en Espíritu de Dios y no corrompamos más nuestra alma; para ser justos tanto con los hombres así como con Dios; con la mujer de nuestra juventud como con el pacto que un día le hicimos. Dios no se agradará en los que hacen lo malo delante de sus ojos.
- El hombre de Dios ha de ser justo en todo sentido y ha de ser honesto consigo mismo para andar en rectitud y no faltar a las promesas de bien hechas por sus padres, para no faltar al deseo de Dios de que seamos salvos y limpios delante de Él. Seamos fieles a Dios, andando en la verdad y haciendo obras de bien con los que aún no vuelven a los caminos de Dios, aquellos que andan equivocadamente vean que sólo hay un Dios verdadero y también reciban justificación.
APLICACIÓN:
- El Señor Jesús es la verdad y la vida, en Él está la luz y la justicia, por su sangre fuimos limpios y por su muerte justificados; tan grande regalo no puede ser rechazado y no puede ser desechado, y Dios con toda misericordia se acerca a nosotros para darnos perdón y un nuevo comienzo en una vida de esperanza y rectitud. No la despreciemos, no hagamos ofrendas equivocadas y faltas de amor, no nos desplacemos por caminos de iniquidad y de falsedad, clamemos a Dios y Él nos responderá.
- Dios es proveedor y es el que nos levanta en una vida mejor, proveyó de la mujer de nuestra juventud y anduvo pensando en nosotros cuando fuimos condenados por el pecado y por la llama de un mundo acusador. Cuán grande amor Dios nos dio, cuán grande perdón Él nos mostró; inigualable es su amor, inalcanzables nuestros sueños sin la ayuda del Señor.