lunes, 27 de enero de 2014

Boris - Ezq 27 - Mirar primero a Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Tanto se alegra el corazón de los hombres por causa de las riquezas, que se inunda de soberbia y de orgullo, al punto de olvidarse del Señor y de olvidar de donde vienen en realidad todas las cosas y por medio de quien fueron hechas todas ellas. Por lo tanto, primeramente tendremos que mirar nuestros caminos para conocer si en realidad seguimos la voluntad de Dios, así de ese modo tomar el camino que sea correcto.
  2. Es un gran error mirar las bendiciones antes de ver primeramente al que las da, porque no somos fieles, sólo nos interesa obtener lo deseado y no pensamos en lo más importante; por tanto, en nosotros está el vivir una vida más agradecida y más dedicada al Señor; para no perder la visión de lo que Él ha preparado para nosotros y reconocer las maravillas que hay en su misma presencia antes que lo que nuestros ojos pueden ver, seamos fieles porque Dios es fiel.
  3. Grandes son las maravillas de Dios, infinitos sus designios, más allá de lo que nuestra mente puede imaginar, pero por sobré todo nuestra principal fuente de vida es su presencia, muestra paz y nuestra unción está en Él, en su palabra y la fidelidad de su persona, nunca olvidemos por lo que hoy vivimos y por lo que hoy existimos. Para la gloria de Dios y para los propósitos de Él. Amén.
APLICACIÓN:
  • Lo mejor que en mi vida ha pasado fue haberle encontrado, haber conocido su palabra y haber gozado de sus beneficios, ser del redil y cantar a su nombre santo y hermoso. Que no se turbé mi corazón por causa de las bendiciones que pueda recibir, sino más bien que se alegré en hacer su voluntad antes que las delicias y deleites de este mundo.
  • Por amor a Dios es que venimos a ser ofrendas vivas, dando de lo mucho que de Él recibimos y ser fieles como Él es fiel. Mi alma deberá primeramente buscar su reino y su justicia antes que esperar hallar satisfacción en obras que a la vista agradan, antes que alegrarse en sí misma y olvidarse de todo pacto dado por Dios.