miércoles, 18 de junio de 2014

Boris - Nah 3 - Seamos uno con El Señor


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Aquellas ciudades fueron grandes en pecado y mucha maldad las envolvía, fueron ciudades que desafiaron a Jehová con las obras contrarias a su voluntad, no tuvieron misericordia y se gozaron por hacer lo malo delante del Señor; fueron ciudades que Dios tomó para dar castigo por sus muchas faltas y muchos pecados. Los que no tuvieron misericordia ahora requerían de la misericordia de Dios.
  2. Que hacer cuando la decisión está en las manos de Dios?, cuando ya nada podemos hacer, sólo recordar de los males que hicimos y que no hubo arrepentimiento en nosotros. Cuando ya fue consumado el hecho y no levantamos ningún fruto de ello, sino que aumentamos aún más un listado de antecedentes que hablan de lo malo de nuestras obras; Dios conoce cada una de ellas, entonces no estará más en nosotros él decidir sino sólo esperar un final inminente.
  3. Cuán duro saber que no hay salida cuando nos equivocamos y no hay vuelta atrás cuando fallamos a los dichos del.Señor, cuando por egoísmo fuimos gobernados y por la maldad que nació en nuestro corazón fuimos sepultados; qué duro cuando sabemos que la desdicha nos persigue por haber pecado y no tener más palabras de vida en nosotros. Antes bien sería reflexionar y orar a Dios, clamar una vez más por un cambio total, por una salida definitiva a nuestro mal, una nueva vida antes que un destino de destrucción total.
APLICACIÓN:
  • Cuanto se lamenta Dios por los que hacen obras malas, cuánto lo declara y muestra sus sentimientos para describir las obras malas en los que andan errantes en la tierra. Dios lamenta tantos errores pero aún espera en que levantemos el corazón y lo renovemos cada día, con palabras de vida y de reflexión, con amor sincero y honestidad de corazón, Dios es más que un padre, es más que amor.
  • Una vez más, andemos en El señor, cambiemos para bien, veamos cual es la misericordia de Dios, practicando misericordia en nuestro diario vivir, haciendo obras de bien y no de mal, más aún viviendo una vida de santidad en su plena voluntad, andemos en El Señor, busquemos su presencia y seamos uno solo en Él, seamos uno con Dios, seamos uno con El señor.