viernes, 27 de junio de 2014

Boris - Hag 2 - Escuchando la voz de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Duele mucho la infidelidad, es difícil sobrellevarla, así hacemos con Dios cuando somos infieles y faltamos a nuestra promesa de andar con Él, cuando el templo que el fundó en nuestro corazón está del todo descuidado y no vemos la necesidad de cuidarlo. Por eso habla Dios a su pueblo y reprende también, recordando los males de sus obras y los fallos en su proceder. Dios es bueno de eso no hay ninguna duda.
  2. Dios está en control de todo, sólo Él puede cambiar la vida de los hombres y volverlos a Él, pero aún los hombres pueden decidir él continuar en sus caminos y restaurar la fe, aún Dios abre puertas para vencer, aún Dios hace milagros en la vida de las personas. Dios bendice y establece su presencia con los que le aman, si Dios está con nosotros nadie podrá hacernos daño, nada podrá quitarnos la fuerza que Dios puso en nuestro corazón.
  3. Ofrezcamos un corazón limpio y puro, santo y apartado para Él, ofrezcamos un olor grato a Dios, del que se pueda sentir complacido. Mucho hemos pecado y hemos hecho inmundo todo lo que tuviera que ser para El Señor, mucho hemos corrompido las buenas costumbres y la voluntad que Dios hubiera puesto en nosotros, mucho nos hemos apartado de Dios, tanto que todo sabía a putrefacción, por lo cual Dios nos lo recuerda hoy, que todas nuestras ofrendas sean limpias al igual que nuestro corazón.
APLICACIÓN:
  • Vendrá la presencia de Dios, nuestro consolador, vendrá con poder, con justicia y amor, no estamos solos, con nosotros está El Señor, con nosotros su Santo Espíritu, con nosotros está la presencia de Dios, el llamado a su presencia la fortaleza de su santo templo, todo lo sintetizó El Señor, todo lo unió en un maravilloso plan de amor y salvación por amor de su nombre, por la justicia de su corazón. Nos ama Dios.
  • Reflexionemos sobre lo que ha dicho Dios, acerca de la limpieza de nuestro corazón, sobre lo pura y santa que tenga que ser toda ofrenda dedicada a Él, nuestro testimonio, lo que ha de ser, por amor a Él, por el perdón que sólo Él puede dar, vivamos en El Señor, hablemos de su perdón. Amén.