- Hay una parábola que habla acerca de la viña de un hombre y de los labradores que la tuviéron por encargo, dice que éstos labradores hiciéron lo malo delante del dueño de la viña, aún matándo a su propio hijo por el egoísmo de sus corazones. Me llama la atención porque veo lo verdadero de la parábola para mi, que es el conocer el corazón del hombre malvado. Soy culpable de haber sido también egoísta y malo, y por conveniencia me sentía ser bueno. La verdad es que es muy posible caer en éste pecado y tomar al hijo de Dios e intentar matarlo y heredar la bondad que no está en mi corazón. Soy consciente de ésto y quiero remediarlo. Quiero vivir para mi Dios y no contra Él. Que El Espíritu de Dios sea mi guía y me guarde de cada tropiezo.
- Si he de ser alguien a quien Dios encargue algo, será un compromiso de corazón. Sinceramente el corazón tiene defectos y la vida muchas angustias, pero hay un Dios eterno, y aquél corazón que en Él confía siempre será levantado.
Aplicación:
- Una promesa hice y aunque fallara a mil y diez mil no la negaría, ésta vida tiene un sentido y es cumplirla, que el Dios todo poderoso recuerde mi pacto y refrésque mi alma.