- Es el Señor el que dice que nuestro testimonio debe ser sincero y verdadero, no podémos tratar de agradar a dos señores al mismo tiempo. Dios no quiere que lo usémos para agradar a los hombres... claro que si!!, eso no es correcto!!, ¿Dónde se encuentra nuestro corazón, si no es en los tesoros que más guardámos?... no se puede negar, El Señor conoce nuestros pensamientos, conoce nuestras obras y nos aclara que no son del todo buenas.
- Si lo que vivimos es pura hipocresía, mejor nos fuera arrepentirnos y volvernos a su amor, porque nosotros también conocemos nuestras obras, nuestra carne, nuestra debilidad. El Señor quiere hablarnos pero a Él le agrada la conversación sincera y de corazón, nos insta a que orémos en lo secreto, porque eso garantiza la conexión directa, garantiza la oración sincera y honesta.
- Hasta nos enseñó a orar... porque es cierto que no sabemos orar, podemos tener intimidad con Dios, pero a veces cometemos el error de no incluír en nuestra oración palabras de santidad por Él, de gratitud por el reino de los cielos, gratitud por su voluntad y además de todo pedimos mal, porque pedimos cosas vanas y sin sentido, en ello Jesús nos enseña a que nuestra oración sea de corazón y pidamos que su voluntad sea buena, agradable y perfecta a nuestras vidas... que su presencia sea propicia a nuestras vidas.
- Acerca de la necesidad, no he visto palabras más bellas acerca de la relación del hombre con su necesidad, sólo El Señor pudo dejar las cosas tan claras, en cuanto a ello nos dice que no deberíamos preocuparnos, como si no tomáramos en cuenta su amor y su poder, que en tanto siempre estémos en su amor, núnca nos faltará la provisión. Pero el Señor sabe de nuestra debilidad, sabe lo angustiados que estámos, mas la parte de creer es la que nos toca a nosotros y debemos tener fe, creer que El Señor suplirá toda necesidad, porque ese es su placer.
- Me quedo con éstas palabras del Señor: Mt 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Y ésta es mi confianza y mi fe, que Dios guarda en sus manos mi vida y mi necesidad.
Aplicación:
- En todo mi confianza está en el Señor, he guardado mis promesas y mis ilusiones en su amor, tengo un tesoro más grande en lo celestial, quiero acercarme a Él y entregar mi corazón, quiero llenarme de sinceridad y que mis deseos se vean guardados en sus benditas manos, creo que me será propicia su venida y suplirá toda necesidad de mi carne. A Dios sea la gloria.