- Somos como pequeños árboles recién plantados, eso nos dice el Señor. Somos niños espirituales cuando demostramos que no somos maduros en la fe, porque ciértamente nos equivocamos.
- Dios da el crecimiento, porque uno es el que siembra y otro el que riega y así cada quien recibe su justa paga por el trabajo realizado, más el que permite el crecimiento es Dios. De todas formas crecemos porque así le agradó a Dios.
- 1Co 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. Así es, somos templo de Dios, santo y agradable a Él. Dios quizo estar en nosotros y que nosotros estémos en Él. Dios espera que le démos todo de nosotros... aún nuestro cuerpo es su templo, debe ser guardado santo y sin mancha como la mejor ofrenda de nuestra parte. Aún si no lo hiciéramos, Dios quiso venir a habitar en nosotros.
- 1Co 3:20 ...El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Ya lo habíamos visto, no lo podémos negar. El mundo tiene una sabiduría vana y no verdadera. Creámos que sólo en Dios encontramos la verdadera sabiduría de lo alto.
Aplicación:
- Éste cimiento debe ser edificado... ésta semilla debe ser plantada y regada hasta convertirse en fortaleza. Apliquémos lo entendído y Dios dará el crecimiento. Apliquémoslas en nuestras vidas. Es grande el galardón que Dios tiene preparado para nosotros.
- Cuidémos el templo de Dios, y crezcámos en su amor y su sabiduría. Cantémos al Señor por siempre!!!.