miércoles, 3 de septiembre de 2014

Boris - Mat 3 - Misericordia, gracia y perdón


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Misericordia de Dios, enviada para salvar, para sanar heridas y para arrepentimiento y perdón. Misericordia de Dios a nuestras vidas, por medio de la cual fuimos hechos hijos suyos, por lo cual somos llamados benditos de Dios y somos parte de un plan maravilloso que sólo Dios puede dirigir y glorificar. Misericordia de Dios es Jesucristo El Salvador a quien ciertamente ninguno de nosotros es digno de llevar el calzado; el que es y que ha de venir, el hijo del Dios viviente y dueño de todo lo que hay íntegramente.
  2. Fue enviado mensajero a preparar el camino del Señor, vino con poder como el que es dado por Dios nuestro padre, poder en su palabra y justicia en sus dichos parte de su plan maravilloso, aquel idóneo para clamar en el desierto, para andar en pureza y santidad delante del Señor. Admirable mensajero, fuerte y valiente; cuán grande corazón puso Dios en Juan el Bautista, más grande será el deseo de ser igualmente poderosos y anunciar el camino del Señor. Dios haga según su voluntad en esta generación, pues sus planes son maravillosos, son justos y verdaderos.
  3. Toda justicia se cumplirá, toda benevolencia de Dios será expuesta a los hombres de paz, toda misericordia ya fue derramada sobre nuestras cabezas, toda gracia está vigente aún, hasta que llegue El Señor. Por tanto, sí creímos en El Señor y tomamos el perdón, y anduvimos clamando y buscando de su presencia, tengamos la certeza de que Dios es fiel oidor, es poderoso para librar y para cumplir sus promesas. Con gratitud andemos en fe.
APLICACIÓN:
  • Vendrá El Señor, vendrá con poder, bautizará con Espíritu Santo y fuego, vendrá el hijo de Dios, andará en medio de nosotros, veremos su gloria y su gran amor. Andemos en justicia como lo hizo Juan el Bautista, con valentía en el corazón, coraje por las cosas de Dios, con convicción y firmeza, con sabiduría y con señales del amor de Dios, haciendo lo que es justo y lo que realmente aprovecha al contrito corazón; seamos una voz que clame en el desierto preparando el camino del Señor.
  • Veo manifestado el poder de Dios, veo cual es su voluntad y cual su justicia en mi corazón, que su Espíritu Santo haga una obra maravillosa y se ensanche mi corazón, que viva en los dichos del Señor, que ande en justicia y en amor. Confiando en las promesas del Señor, en su benevolencia y la gracia que sólo viene de Dios. Cristo misericordia mía, benevolencia y gracia derramada en mi corazón, quiero ser guardador de su amor, digno de su perdón.