miércoles, 2 de julio de 2014

Boris - Zac 4 - Con el Espíritu de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. El Señor del universo también rodea toda la tierra, hace milagros y puso gran pasión en lo que ha creado, con visión maravillosa da sentido a todas las cosas, da un significado a lo creado para su propia gloria y para su propio testimonio, la creación grita el nombres del Señor, todo tiene un sentido en las manos de Dios.
  2. A Dios sea la gloria, la honra y el poder, el que es dueño del oro y de la plata, quién hace de los montes llanura y hace quietud en medio de la tormenta, nuestro Dios es maravilloso, hermoso, precioso, siempre justo, fiel. Dio sentido a todo lo creado, se glorificó en cada vida y tiene lecciones para el día en que le busquemos de corazón, espera nuestra oración, nuestro clamor, las palabras de sinceridad que hay en nuestro corazón, nos ama El Señor.
  3. ... No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. Solamente con su Santo Espíritu, con el poder que hay en Él, la majestad que lo rodea queda sintetizada en hablar sus palabras y la oración del pueblo que tiene su Espíritu Santo; no hay fuerza ni destreza que se pueda comparar al Espíritu de Dios, no hay batalla que se pueda ganar a propia voluntad ni con esfuerzo terrenal, sino con su Espíritu. Amén.
APLICACIÓN:
  • Dios da sentido a las cosas, mantiene control total de todo y ha brindado su Espíritu a los hombres para que por medio de Él libren las batallas más gloriosas de sus vidas, es por medio del mismo que se inspira el corazón, se inflama de amor hacia El Señor, se levanta en clamor y vence las barreras del error, en El señor se glorifica nuestra oración por Él y para Él. Amén.
  • Brilla en mi corazón, arde la llama de la pasión, enamora mi vida y da sentido a la perfección, ama mi alma como ama mi corazón, digno de gloria y de honor, mi Dios dará la victoria de las más grandes batallas que haya podido enfrentar mi oración, ante las pruebas más duras y más grandes escucha mi oración, escucha los latidos de mi corazón, son para su gloria y su majestad. Amén, gloria a Dios.