TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Nuestro Señor es grande, fuerte y valiente, es justo y fiel, hizo conforme a lo que El Padre le había enviado hacer, hizo grandes señales y grandes milagros acerca de su misma persona dando testimonio de que Él era el hijo del Dios viviente, aquél que había de venir. Rey de reyes y Señor de señores, conocedor del corazón de los hombres, no hay nadie como Él.
- El celo de tu casa me consume, consagra y aparta para la gloria de Dios. Los hombres no comprendían aún acerca de la consagración y la purificación del templo, mas hoy es sabido que todo ha de ser limpio y consagrado a Dios, todo le rinde gloria y honor a Dios. Cristo reprendió a los hombres por no haber mantenido puro el templo del Señor, en cambio lo hicieron casa de mercado y en esto no hay nada bueno y menos conforme a los propósitos de Dios.
- Cristo vino a cumplir toda justicia de Dios, es la promesa del Padre, la victoria de ésta vida, es la resurrección, la alegría, solo en Él hallamos seguridad y satisfacción, sólo en Él está la vida. Gloria a Dios por haber enviado a su único hijo a dar su vida por nosotros, por haber trazado un plan tan maravilloso y hermoso, por haber hecho un milagro en cada corazón que vino a sus pies, por habernos escogido sin merecerlo.
APLICACIÓN:
- Grandes son sus maravillas, sus milagros y las palabras que salen de su boca, grandes cosas hay en El Señor, la vida y la muerte le rinden honor; Gloria a Dios Padre por haber enviado a Jesús, por haber hecho grande su nombre, por habernos enseñado su misericordia, porque su voluntad es buena, su misericordia no se termina, nos espera y nos da una segunda oportunidad.
- La humanidad no seria la misma si no hubiera venido El Señor y si Dios no hubiera cumplido su palabra de que todas estas cosas sucederían, no habría sido la misma si Dios mismo no se hubiera acordado y enseñado tantas verdades. Solo era el principio del ministerio del Señor y ya se veían todas estas maravillas, cuantas más hizo y no le creímos... Roguemos al Padre por perdón, por más de su gracia a nuestras vidas, pues solo en Él hay redención.