- Existe la exhortación y la disciplina, y ahora es que Dios nos exorta a que vivamos en santidad... con los ojos puestos en Cristo. La Biblia dice que Dios al que ama disciplina, por tanto la disciplina de Dios es mayor que nuestros sentimientos. Dios nos disciplinará en todo tiempo, porque al ser humanos fallámos y es justa y necesaria la correción.
- Debemos soportar la diciplina como hijos, porque de lo contrario serémos tomados por hijos bastardos que no tienen quien los corrija. Una vez Cristo dijo: "¿Por qué me llaman Señor si no hacen lo que yo les mando?", de igual forma con la disciplina, entiendo que no podríamos llamar Padre a Dios si no aceptámos la disciplina.
- Entonces la disciplina nos aparta del pecado, porque donde no hay disciplina hay desobediencia y donde hay desobediencia fluye el pecado y ésto nos llevará por camino de perdición; ¿qué haríamos si perdiéramos la bendición que Dios nos ha regalado?.
Aplicación:
- Aceptar la disciplina es un gran paso, aceptar nuestras fallas y enfrentarnos a las consecuencias es un gran paso. Rechazar la disciplina y perder la bendición de Dios es el peor de los pasos. Dios dice que el hombre que no sale a la luz es porque no quiere que sus obras malas sean conocidas, mas el hombre que se mantiene en la luz, lo hace para que sus buenas obras sean conocidas. Debemos vencer ese temor y salir a la luz para no volver más al pecado.