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- La dificultad puede ser enorme, puede ser desgastadora, las aflicciones pueden consumir el alma y destruir los sueños anhelados. Tan difícil es en ésta carne salir adelante?, tan desgarradoras las palabras de desaliento y tan destructivos los pensamientos de duda y represión... Hace falta Dios.
- Sin duda acudiremos a Dios, a su gracia y su favor, con el más grande dolor, gracias a Dios hay fuerzas para levantarse en oración y aquél que primero busca a Dios ciertamente hace lo que es bueno y lo que conviene a su alma... Y Dios es bueno para acudir y para restaurar.
- Pero en lo postrer estará la bendición, en las muchas luchas estará la respuesta de Dios y cuando menos lo esperamos su palabra sonará en nuestro corazón, todos hemos pasado por aflicción y todos hemos sufrido por alguna razón, mas debemos saber que hay un Redentor, hay un solo Dios, el que creó nuestro corazón, el que nos ama y hasta hoy nos guardó. Puestas nuestras esperanzas en Él sabremos cuán grande es su amor... Mi Salvador.
APLICACIÓN:
- En Él esperaré, mi angustia no será mayor que mi Dios, y mis lágrimas serán oídas por mi Señor, mis lamentos son parte del preámbulo de su gran amor. Es tan bueno Dios para mi, que le diré cuánto lo ama mi corazón y cuántos sueños hay en toda mi pasión. En el día de angustia en Él esperaré.
- En todo tiempo y lugar, estará mi Señor y mi Salvador, el que me levantó y quien bendice mi alma para siempre, mi Señor. Amén.