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- Jesús nos enseño qué es la justicia, qué es la misericordia y qué es juicio, nos enseñó las leyes celestiales y cual es la voluntad del Padre. Nos mostró lo equivocado de nuestros corazones y lo injustificado de nuestras acusaciones. Mostró que la misericordia de Dios no tiene horario ni reserva sino que sus dádivas son sin fin y que aún los pecados son perdonados, que el día de la necesidad es mayor al día de fiesta y que la sabiduría de la palabra de Dios rompe toda regla impuesta por los hombres, nos mostró lo que es querer misericordia y rechazar el juicio.
- Nuestras faltas son muchas y nuestras acusaciones mayores de lo que pensamos, de modo que el peso sobre nuestras cabezas asciende altitudes escalofriantes, tanto que no querríamos haber nacido para contarlo. Que somos más inexcusables que las ciudades donde alguna vez estuvieron profetas; ya que tenemos con nosotros más que profeta y más que cualquier hombre de esta tierra, tenemos al hijo de Dios, al cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el siervo perfecto, a Jesucristo El Salvador.
- Los acusadores, faltos de entendimiento ya tienen su recompensa y ya tienen juicio preparado ante el trono de Dios, aquellos que sacrifican pero no tocan su corazón, más hablan en contra del Espíritu de Dios, matando y procurando muerte desde su interior... Ya tienen su recompensa. Dios estableció que aún en la tierra sería incontenible el pecado en la vida de los hombres porque no andarían libremente y sin culpa sino que los males se multiplicarían en sus vidas, por tanto, más conviene vivir prudentemente para no dejar la casa vacía expuesta a la intervención de demonios y potestades sino que la presencia del Espíritu de Dios se establezca para siempre en nuestro corazón.
APLICACIÓN:
- Hermosas palabras de Jesús, hermosas sus obras y sus hechos de misericordia ante todos los que creen, hasta el día de hoy vemos sus obras y sus milagros en nuestras vidas, hasta hoy vemos tanta misericordia sobre nuestras cabezas. Pero si el Reino de Dios está en nuestras vidas veremos la gran sabiduría de Dios hecha realidad, veremos las obras salir de nuestras propias bocas, veremos la gloria de Dios.
- Verdaderamente vimos la luz, iluminó a todo hombre sobre esta tierra, mostró cual es la misericordia de Dios, mostró cual es la voluntad del Padre: Que hagamos el bien y no el mal, que andemos en verdad y no en juicio contra los demás, que vivamos una vida de santidad porque esa es nuestra real naturaleza, pura y verdadera. Somos de la familia de Dios.