- Flp 4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!, son palabras poderosas que transmiten ánimo, aliento y vida. En éste mundo tendrémos aflicción, y sin importar las circunstancia debemos aprender a regocijarnos, aunque suene ilógico y fuéra de contexto, aunque duéla, aunque parezca imposible; el gozo que Dios da es superior a toda situación. Si encontrámos gozo y paz en el Señor, siémpre estarémos regocijados.
- Flp 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Dios nos enseña cual es la manera de hallar bendición y satisfacción en Él, haciéndo visibles nuestras peticiones delante del que todo lo puede. Hay miles de testimonios que prueban éste amor tan grande y éste poder tan precioso que Dios manifiésta en la vida de los hombres que le temen.
- Flp 4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. Seámos imitadores de Pablo porque ciértamente Pablo es imitador de Cristo; sin perfección aún pero con la certeza de que el Dios que vive estará con nosotros y en un mismo Espíritu.
- Flp 4:12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. De la misma forma, como está escrito: no sólo de pan vivirá el hombre... así tengámos escacés o abundancia, Dios nos sustenta.
- Flp 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Guardándo éstas palabras en nuestros corazones encontrarémos la tan buscáda paz, confiándo en que nuestra fortaleza no está en nosotros mismo ni en lo que podámos hacer sinó en Cristo el verdadero consumador de la fe, quien nos fortalece en todo tiempo; con éste fundamento no habrá qué nos derribe.
Aplicación:
- Verdadero pensamiento, verdadero consejo y gran solución. Paz y amor expresados en palabras de confianza, siéndo la base Cristo, por medio de quien fuéron hechas todas las cosas tanto interiormente como exteriormente del corazón de los hombres. Guardémos cada enseñanza en nuestros corazónes, y de ésta menera estarémos más cerca de Dios y Él en nuestro interior.