viernes, 5 de diciembre de 2014

Boris - Lc 4 - El mejor de los deseos


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Oh cuán bello el ministerio del Señor, cuán hermosos sus caminos y sus enseñanzas, todas son buenas y beneficiosas para nuestras vidas, todas son hermosas, todas maravillosas. Enviado para un gran ministerio, para una gran obra, una gran labor; hoy recuerdo su fidelidad, que lo llevó a caminar desiertos y en medio de multitudes junto al peligro y la asechanza, tanta maldad e injusticia solo Dios la puede quitar, solo Él para sanar y para limpiar, sólo Dios para venirnos a salvar.
  2. La fortaleza de Dios grande es, es fuerte y es limpia, es majestuosa y benevolente, cruza sobre todo entendimiento, añade al que busca sin descanso, enciende la llama de su Santo Espíritu, brilla intensamente, fluye como el viento; el diablo no tiene oportunidad, no hay en él poder ni fuerza, la tentación no tiene lugar, no hay espacio ni razón en ella, porque más poderosa es la palabra de Dios, más cortante que espada de doble filo, más poderosa y durará para siempre.
  3. Grande es Dios, en Él está la verdad y la verdad una sola es con Él, la misericordia y la fidelidad se juntan en su voluntad, caminan de la mano, corren hacia el mar de bendición, es maravilloso imaginarlo, vivir la vida junto a Dios, vivir la vida en el camino de su amor. Grande es Dios, grande en perdón, en favor y en paz para el corazón, grande en justicia y en amor, precioso, bello es El Señor. Quiero aprender a amarlo y estar convencido de ello, aprender a caminar de su lado y dejar mis asuntos en sus manos, quiero andar con Dios.
APLICACIÓN:
  • Andar en el ministerio del Señor y gozar de sus beneficios requiere de mucha paz en el corazón, de una vida puesta a su disposición, y dispuesta a andar en la justicia que indica su palabra, para su gloria y para su obra bendita, para sus propósitos y los caminos que en Él se hallan, para su verdad y la belleza de llegar a conocerle; porque mas grande amor hay en vivir para Él que vivir para el mundo, para sus deseos antes que los nuestros. Todo es por El Señor, para Él.
  • Los días son cortos para servir al Señor, para enderezar nuestras sendas, para allanar nuestros caminos, la vida es corta para llegar a comprenderlo; las distracciones y la vanidad podrán interponerse, podrán hacer ruido al azar, mas en Dios hay una luz que nunca se apagará, que brillará eternamente, aun si el día se apaga o si la noche se nubla, tenemos en el corazón más grande sueño y más grande anhelo, tenemos un mejor deseo.