TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Guardemos la boca, guardemos el corazón, seamos fieles y no fallemos más en la presencia de Dios, porque no es justo y tampoco trae consigo bendición alguna; los caminos de Dios son rectos y no pueden ser corruptibles, son justos y no entran en ellos los que hacen lo malo delante de Él. Los malos no prevalecerán, serán cortados y sus frutos perdidos delante de Dios. El que no anda con Dios ciertamente desparrama.
- No hay nada que quede oculto de la presencia de Dios, nada que se pueda esconder de su conocimiento, de la presencia de Dios. Plenamente convencidos del poder de Dios no sigamos cometiendo pecados y abominación, cortemos con la maldad que nos rodea y nos contamina al intentar vivir una vida conforme a la voluntad de Dios. El Señor es bueno y su misericordia es para siempre.
- El poder de Dios que está en nosotros es mayor que el pecado que nos rodea y nos envuelve, es más fuerte que la lucha que hay en nuestro corazón, la convicción de lo que no se ve está grabada en nuestras vidas como el más claro testimonio de nuestro creador. Aún si lo negásemos no tendríamos respuesta alguna a las dudas que se nos puedan presentar, sin Dios no somos nada, no tenemos sentido en este mundo.
APLICACIÓN:
- Muchos niegan la presencia de Dios y muchos se han olvidado por completo del poder que hay en mencionar su nombre, muchos andan transgrediendo y destruyendo las obras que en sí mismas son buenas, andan haciendo juicio sobre lo injustificable, por encubrir pecados que los matan y destruyen, mucho se ha perdido la fe... Pero yo confió en Dios Salvador nuestro y amo sus dichos, aunque mi carne me quiera enfriar hasta desaparecer. Otra vez bendeciré el nombre del Señor, guardaré su santo lugar, volveré a soñar.
- Felicidad sólo en El señor, sólo en su presencia y en la fortaleza de andar en Él, en cada tiempo y lugar, en cada vida y en toda provisión de pan, está Dios, está su paz. Antes de caer estará el andar en su lugar, antes de declarar la debilidad, está él conocer su amistad, está el saber cuán grande es su benignidad, Dios es amor y Dios es paz.