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- Que hermosas son las palabras de Jesús, hermosos sus dichos, vienen de Dios, tanto por milagros como por justicia divina, así vino el hijo de Dios y se hizo presente entre nosotros, así mismo es que Dios manifiesta su voluntad para con sus hijos y les ha galardonado desde el principio de los tiempos... Porque así le plació hacerlo. Fue su voluntad y su deseo, fue su sueño y la gracia de su corazón, el que conozcamos sus dichos y su voluntad.
- Realmente hay mucho de malo en nosotros, como humanos somos débiles y sometidos a debilidad, somos injustos e indiferentes, no abrimos el corazón, no somos buenos y tampoco hacemos obras buenas, en cambio hacemos burla e injusticia para con los demás, hemos invertido nuestro papel, dudamos hasta de nuestra propia sombra y crucificamos al que anda en la verdad. La maldad se ha multiplicado y no hay más paz en los hombres de esta generación. Sólo Cristo nos puede salvar, sólo su sacrificio para darnos otra oportunidad, para mostrarnos que en Dios si hay fidelidad.
- Qué si fuéramos como Juan el Bautista, qué si nos levantásemos y anunciásemos el reino de Dios y su justicia, qué si hiciéramos la voluntad del Padre y mantuviésemos tan hermoso pacto, realmente no seríamos vomitados y no fuésemos encarcelados por nuestros pecados. Aún hay tiempo para el arrepentimiento, realmente tenemos que ser saludables para poder ser deseables, para andar en santidad hay que ser santos, para andar en el Espíritu, hay que ser espirituales, o de otro modo en qué nos diferenciamos del resto de las generaciones?... La misericordia de Dios es maravillosa.
- Tanta es la misericordia de Dios que sí no fuese así no habrían milagros que contar, no habrían canciones que cantar, ni de alegría ni de soledad, ni de belleza ni de fealdad, sino que tan desconsiderados y tan apáticos nos hundiríamos en nuestra propia maldad, realmente Sodoma llegaría antes ante la presencia de Dios. Aún, aún con todo la gracia de Dios es mayor, tanto que aún nos muestra misericordia dándonos descanso y ofreciéndose a llevar nuestras cargas consigo. Aún hoy Dios está dispuesto a perdonarnos.
APLICACIÓN:
- Qué vinimos a ser sino criaturas del Señor, qué vinimos a ser sino hombres de dificultad y con mucha debilidad delante de Dios, tan simples y tan insignificantes... O que vinimos a ser sino arrepentidos y dispuestos a seguir sus pasos; vinimos a ser como cañas al viento??, como sonidos que se pierden en el aire?, que somos Señor?, mucho menores a los ángeles y atados a un cuerpo terrenal que a la verdad en nada nos aprovecha. Somos por medio de Jesús, hijos de Dios, parte de su Reino y de su pacto, somos herederos de sus promesas y de su gracia maravillosa. Somos de la familia de Dios.
- Agrademos al Señor, demos frutos de amor, andemos en santidad perdonando así como nos perdonó El Señor, seamos dignos de postrarnos a sus pies y ser llamados profetas del Señor, seamos como Juan y más como Jesús, como los hombres que un día Dios soñó, como los hombres que en su corazón Él diseñó. Por siempre y para siempre en Él, en su amor y en su perdón. Guardemos el corazón.