- Las riquezas deben ser guardadas en el cielo y no en la tierra porque ésto contamina al hombre y pierde la capacidad de ver a Dios. Dios nos ha dado el don del trabajo, para que comamos del fruto de él y que gocémos de todos sus beneficios, pero no para que llenemos de vanidad nuestro corazón, de manera que si nos desviamos, nuestro trabajo es realmente en vano.
- Dios espera que le ofrezcamos un corazón dispuesto y sincero, y ésto también puede ser desviado por las muchas riquezas, de modo que la entrega debe ser total y no con falsedad. nuestras acciones no siempre reflejan nuestro interior.
Aplicación:
- Que aprenda a dar de corazón, tomándo del fruto del trabajo que por don Dios me dió. Que aprenda a dar, de modo que no sea para mi una muestra de mi vanidad.