jueves, 14 de mayo de 2009

Boris - Col 3 - Vistámonos de amor, el vínculo perfecto

  1. Cuando Dios dice que hemos muerto y nuestra vida se encuentra escondida con Cristo en Dios, entiendo que habrémos muerto a nuestra carne pero estámos vivos en el Espíritu que ante Dios no muere sinó que está en Cristo y por tanto al lado de Dios. Cuán grande será el encuentro con Dios, tremendo, sobrenatural...
  2. Dios nos pide dejémos todo para vivir ésta nueva vida, y no es en vano, porque en nuestros corazones está aún la carne, y nos consume y debilita, de manera tal que es necesario dejar de lado todo lo que nos impida acercarnos a Dios, por lo que el consejo es sabio.
  3. Col 3:14  Y sobre todas estas cosas vestíos de amor,  que es el vínculo perfecto. Más claro no puede ser... vestirse de amor es el remedio a todo lo que nuestra carne y nuestras debilidades no puedan llevar, vistámonos del amor de Dios, por el cual fuímos creados pero que sin saberlo habíamos traicionado. Vistámonos del amor de Dios...
  4. Y el conocimiento de éstas palabras sabias nos llevará a que la paz de Dios gobiérne nuestros corazones y veremos el reino de Dios en la tierra, lograrémos respirar el verdadero aire que es el que Dios sopla sobre nosotros para que seámos todos el mismo cuerpo, y la gloria de Dios. Siempre estarémos agradecidos por tanto amor.
  5. Aún más será el galardón al saber que vamos cambiando y que nuestros hábitos no son los mismos que eran, por lo que serémos verdaderos y agradecidos con Dios por medio del Señor Jesucristo.
  6. También es el deséo de Dios que le sirvámos. Una manera de adorar a Dios es sirviéndole, ciertamente el más servicial en la tierra será el mayor en el reino, pero aquél que sirva con el corazón. Todo lo que hagámos, hagámoslo como para el Señor y no para los hombres. Ciertamente es a Cristo a quien servimos.
  7. He sabido que al que aborrece a Dios, lo que teme eso le vendrá, no digo que haya aborrecido al Señor, más he fallado en cantidad de veces, en las que he creído que todo lo malo que me viene es por mis faltas y que soy un pecador.... más por mi injusticia he recibido injusticia. Gracias a Dios por revelarme mis faltas, gracias por hacérme conocer sus preceptos.
Aplicación:
  • Dios, permíteme vestirme de tu amor, y vivir con paz en mi corazón en que todo lo he dejado de lado y danzo en tu gracia y tu poder, porque mi vida ya no se apartará más de ti, es el deséo de mi corazón. Porque ahora no vivo más en la carne sinó en tu justicia, me sujeto a tí y a tu Espíritu, ruego no soltarme nunca de tu amor y estar integramente vestido de tu gran amor.

Boris - Col 2 - En Cristo, toda plenitud y deidad

  1. Éste capítulo nos enseña que debemos orar permanentemente, por nuestros hermanos para que vivan en Cristo en quien están escondídos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Porque por medio de Él llegamos a la plenitud de la verdad, porque todo lo que tomamos viene de su plenitud y de su deidad.
  2. También somos advertidos de no dejarnos engañar por falsas doctrinas, ahí vemos a Dios protegiéndonos y guardándo nuestras vidas, como lo haría un padre con sus hijos. Que nadie nos engañe por medio de filosofías, y huecas sutilezas. Existe la posibilidad de que seámos tentados en nuestras debilidades, y nos quieran engañar con palabras falsas, por lo que recordarémos éstas palabras de sabiduría. Gracias a Dios quien nos guarda en su plenitud.
  3. En Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la deidad, porque fué la voluntad de Dios, quien ha hecho posibles todas las cosas por medio de Cristo, por amor a si mismo, y nosotros como parte de Él. Somos dignos de tal regalo porque Dios nos hace dignos, somos partícipes de Cristo porque es nuestra naturaleza, que no es más de la carne sinó de lo celestial, porque somos poco menores a los ángeles y tan bellos al ser imágen de Dios. Gloria a Dios. ¿Quién entenderá todos éstos misterios?, - Sólamente lo reveláste a los que te aman, a quienes hicíste hijos de tu simiente.
Aplicación:
  • Ésta ciudadanía es celestial y no terrenal que no vive de las necesidades de la carne sinó de la plenitud de Dios, de la cual tomamos todo. Nuestro único alimento y vida es todo esplendor que sale de la boca de Dios, quien nos mantiene y en el cual permanecémos, y lo harémos por siempre. Gracias a Dios por tal regalo, gracias porque podemos expresar lo que sentímos, gracias porque podemos pedir por quienes amamos, esperando sean llenos sus graneros y su corazón con vida y justicia. Gloria a Dios por siempre...