- No podemos engañar a Dios. Demos un buen testimonio, si nuestro testimonio es contrario a lo que pregonamos, pues estámos errando y condenándonos a nosotros mismos. Primeramente mirémos nuestros errores antes que los de los demás.
- Dios tiene un galardón y juicio para los hombres, el galardón para los que cumplen con su ley y juicio para los que teniéndo su ley se hacen transgresores de la misma. Está en nosotros el pelear la batalla para lograr la benevolencia de Dios, en que cumplamos con su ley y guardemos sus preceptos. La misericordia de Dios dura hasta que procedamos al arrepentimiento.
- Gracias a Dios porque nos dio su ley, porque de otra manera pereceríamos, y hemos de seguir ésta ley para no ser jusgados por la misma, seámos fiéles a Dios y no nos equivoquemos. Seámos hacedores de la ley y no sólo oidores. Dios mira todo lo que hacemos.
- Escrito está que Dios puso su ley en nuestros corazones, de manera que aún no conociéndo la ley de Dios, pecamos y en nuestros pecados morimos. Crezcamos en la fe y vivamos la verdadera vida cristiana no mirando las obras de nuestras manos sinó la fe por la cual llegamos al encuentro con Dios.
- Llamado de atención para los que predicamos lo que no hacemos. Dios nos exige integridad de palabra y de testimonio. La biblia dice: por cuanto todos pecaron, fueron destituídos de la gloria de Dios. No nos exaltemos a nosotros mismos, porque causamos que de Dios se hable mal por nuestro mal testimonio. Dios busca hombre enteramente íntegros y no hombres de doble ánimo e inconstantes. Guardemos nuestra integridad.
- Dios no mirá las obras sinó las intenciones del corazón. El corazón del hombre maquina de contínuo equivocación; pero en la presencia de Dios las obras del hombre cambian para dar frutos dignos de ser ofrendados.
Aplicación:
- Guardemos nuestra integridad, no tratémos de enseñar lo que aún no hemos aprendido. Guardémos la ley de Jehová, alimentémonos con su palabra, guardémos paz y gozo en nuestras vidas, entregándolas con gratitud a la verdad y justicia que de Dios salen.
- Dios siempre mirará nuestro corazón, sepamos que de él mana la vida, esa vida que por el Espíritu es, para tener una relación más íntima con el Padre.