lunes, 9 de diciembre de 2013

Boris - Lm 1 - Hizo más fuerte mi corazón


TIEMPO DE CALIDAD:15 Minutos.
  1. Qué duro es el tiempo de la lamentación, cuando duelen los hechos y la esperanza ha sido echada en una botella y no se oye su voz, sólo hay ilusiones perdidas y los sueños se han frustrado por haber descuidado nuestros propios pasos. Dios conoce todas las cosas.
  2. La paga del pecado es la muerte, las muchas fallas quebrantan el corazón, somos víctimas de nuestras propias decisiones cuando nos hemos olvidado del Señor. Cuánta paz hay en El Señor, cuánta abundancia en su casa, más que en la casa del egoísta y del que sólo vive para su propia satisfacción. Cuánto desea el alma, volver al Señor.
  3. Dura es la paga del dolor, duro encontrarse en tal situación y conocer la realidad por haber fallado al amor de Dios. Por su parte Dios mantiene su gracia y las misericordias de su amor, siendo el corazón del pecador el que deba cambiar. Bien llamada lamentación, porque sólo hay un sentimiento semejante y sólo un camino para el corazón del pecador.
APLICACIÓN:
  • Lamentable es recordar lo triste del pasado y más si el presente se tornó peor, lamentamos tanto y deseamos tener un borrador para limpiar nuestro dolor. Es duro verse interrumpido y desmotivado por causa del error, muy duro enterarse del producto de haber seguido una falsa ilusión. Más duro es haberse alejado de Dios y esa es la raíz de toda equivocación.
  • Cuanto ama mi alma al Señor, cuánto anhela estar en su presencia y humillarse ante su amor, pero mis huesos se dirigen por destinos que a veces no conoce mi corazón, mis dudas me envuelven en indecisión y no sé si mi corazón se ha recordado del Señor. Antes de lamentarlo recordaré con mucho amor, cuán grandes cosas hizo mi Dios y si su presencia me acompaña, no debo dudar debo acercarme y mirar a mi salvador. Para siempre suyo es mi corazón, late con las fuerzas de su amor, por las fuerzas de mi Señor.
  • Sólo puedo lamentar el haber apartado mi mirada del Señor, no durará mucho, pues Él puso en mi la fuerza para tener un nuevo comienzo y seguir soñando con su gran amor. Amo a Dios con todas las fuerzas de mi corazón. Me enseñó a madurar e hizo más fuerte mi corazón. Para siempre amén.