- Es cierto que para entrar en el reino de los cielos hay que volver a ser como niños. Jesús puso un clarísimo ejemplo con un niño, y demostró el gran amor de Dios para con las personas que se acercan a Él así con la sencilléz de un niño; Él guardará de todo aquél que intente hacer que uno de éstos niños se pierda y si algúno anda con éstas malas obras pues es Dios hará justicia.
- Para Dios valemos mucho, y El Señor lo dejó muy claro con el ejemplo de la oveja descarriada, y sabemos que no dejará núnca que uno solo de nosotros se pierda, alabado sea el Señor por su infinito amor.
- El Señor dice que debemos perdonar siempre, Él se refiere a eso... no debería haber un motivo suficiénte para no perdonar y el perdón debe ser de corazón. Alguien dijo que el perdón no es olvidar, sinó recordar sin dolor; también se dijo que perdonar es renunciar al legítimo derecho de desquitarse. Perdonar es amar, es demostrar el amor de Dios que vive en nuestro interior.
- Todo ésto es la muestra más perfecta del amor de Dios.
Aplicación:
- Gracias a Dios por enseñarnos cuán grande es su amor, gracias a Dios por enseñarnos lo mucho que valemos y por enseñarnos a perdonar. Que sea ésta palabra viva en nuestras vidas y a todo ésto sepan que verdaderamente somos hijos de Dios. Amén.