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- El Reino de los Cielos es semejante al hombre bueno que hizo lo justo con los obreros sin importar cuanto haya sido su trabajo, él los amo primero, y demostró cuanto valían ellos antes de lo que pudieran hacer. Así es Dios, que no hace mayor las obras y los sacrificios sino que antes guarda el corazón. Así hace nuestro Dios, que no mira al que llegó primero sino que somos iguales ante los ojos de Dios. El Reino de los Cielos es tan precioso, en el cual no hay acepción.
- En cuanto al deseo de grandeza y exaltación que clama a diario el corazón de los hombres, ya lo dijo Jesús, que el que quiera ser grande en el Reino de los Cielos tendrá que ser el primero en servir y el que quiera ser el primero entre nosotros tendrá que ser un siervo más. Porque el Reino de Dios no consiste en jerarquías ni en sacrificios de hombre, sino que Dios lo ha mostrado primero a los de limpio corazón; sus atributos no los conocemos y sus reglas quedan lejos de lo que haya sido en nuestro corto entendimiento.
- Dios nos ama, mucho nos ama Dios, somos su creación, con vista o sin ella valemos igual para Dios, pidamos en oración y Él será propicio a nuestras vidas, clamemos con fervor y Él escuchará nuestras palabras, alabemos con alegría y Él se alegrará con nosotros; porque el gozo de Dios está en buscarle de corazón, en servirle con amor y confesarle día a día con esperanza y convicción en el corazón. Clamemos y Dios oirá nuestra petición.
APLICACIÓN:
- La justicia de Dios es perfecta, es agradable y buena, a veces incomprensible pero siempre efectiva en sus propósitos. Los dichos de Dios son justos y verdaderos, los sueños que de Él vienen han de ser cumplidos si esperamos pacientemente y nos sujetamos a sus preceptos y los cumplimos con paciencia y con amor. Nada es imposible para Dios.
- Gracias a Dios por un día más de su benevolencia y de su cielo sobre nuestras cabezas, por la dicha de haberle conocido y haber dado un giro total a nuestras vidas, porque a pesar de todo nos mantiene en sus caminos y nos guarda cuando ya todo parece perdido, porque alimenta la esperanza e ilumina los desiertos que parecen haber sido solo sueños perdidos. Gracias a Dios por la maravillosa gracia y el acercamiento que en nosotros se mantiene vivo por medio de Jesucristo nuestro salvador, Jesús, Señor y ayudador mío.