- Gracias a Dios vino Cristo. Por la gracia de Dios somos salvos y justificados. Dios nos exorta a que no dejémos de lado la fe, porque por ella es que murió Cristo, para que ya no vivamos bajo la ley, porque no podemos dejar de lado todo el sacrificio y el Espíritu vertido en nuestras vidas. Porque por vivir bajo la ley es que somos hechos maldición, más el sacrificio de Cristo nos limpia de tal, así pues si estámos bajo la ley somos libres de la maldición.
- Cumplamos pues nuestra palabra, porque Dios tiene verdadero pacto y aún siéndo hombres no podemos deshacer el que Dios haya creado el pacto, así todo pacto por naturaleza una vez hecho no se puede modificar, invalidar o ser añadido. Entonces éste pacto hecho por Dios con Abraham no se puede invalidar, y se transmite por medio de la fe, ...El justo por la fe vivirá; . Así también nuestro pacto debe ser verdadero.
- Entonces la ley no abroga de ningúna manera el pacto de Dios y no invalida la promesa hecha por Dios. No nos atemos a la ley porque ahora tenemos la fe, y la ley ha sido un puente para llegar a la misma.
- Porque antes de Cristo el hombre vivía bajo la ley, más ahora vivimos bajo la gracia. Cristo nos redimió. La ley nos fué dada por causa de los transgresores.
- La ley no es mala, ni va en contra de la promesa sinó que nos sirvió para que nos acerquémos a Cristo.
- Todos somos uno mismo en Cristo, herederos de la promesa, revestidos de Cristo, llenos de fe; somos de Cristo gracias a Dios.
Aplicación:
- Gracias a Dios vino Cristo, gracias a Dios vivímos bajo la gracia, por Cristo por medio de su muerte, por su sacrificio, libres de la maldición impuesta por nosotros mismos. Somos de Cristo, estámos revestidos de Cristo.