skip to main |
skip to sidebar
TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Para que se cumpla lo anunciado por los profetas Cristo murió por nuestros pecados, su sangre, derramada por muchos fue la salvación consumada, fue producto de la vid verdadera, que será bebida por El Señor cuando venga en su Reino, maravillosa sangre que Dios mostró a los hombres como precio a pagar por nuestros pesados, sacrificio necesario para que se cumpliese la voluntad de Dios.
- Magnífica misericordia de Dios, anunciada y consumada en la persona de Jesús, preciosa sangre del Señor. Fue traicionado, atormentado y castigado humillantemente delante de los hombres, fue llevado y juzgado falsamente, entregado a precio de plata y molido sin derecho a nada, odiado por los sacerdotes y puesto como carne de matadero con tal de hacerlo desaparecer, escarnecido y azotado nuestro Señor.
- Mucha tristeza hasta la muerte, mucha preocupación y aun más la obediencia a Dios, acongojado en gran manera, puesto en caminos de tristeza, de dolor, no me puedo imaginar la aflicción de su alma, ni sentir el latir de su corazón, infinita pena y angustia, incalculable dolor, tristeza en el corazón, quebranto y desgaste en toda su plenitud. Tanto amor no tiene precio, no tiene volumen calculable ni condición imaginable, tanto amor sólo puede venir del Padre.
APLICACIÓN:
- Entregado y molido por los pecados del mundo, por la victoria de Dios y el anuncio de grandes cosas para la humanidad, grandes condiciones para grandes oportunidades, más grandes las soluciones porque vienen de Dios, de su infinito amor. El precio, gran tristeza, gran dolor, carne para moler, un cuerpo sin mancha y sin pecado, sin dureza, hecho con un fin definido y una obra inmersa justa y verdadera.
- La voluntad de Dios, siempre buena, agradable y perfecta; su misericordia justa y apretada, bendita y siempre anunciada, parte de nuestro ser; sus tiempos, perfectos y precisos cuando deben ser, conforme a profecías y conocidos de antemano por medio del Santo Espíritu de nuestro Rey. Todas sus virtudes, atributos de Señor y Padre, todas sus palabras, cumplidas como debe ser, todas y cada una con puño y letra de Dios, Señor y Soberano Rey.