viernes, 23 de enero de 2015

Boris - Lc 16 - Los hijos de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. El Señor nos manda a ser fieles con lo que nos ha encomendado, que seamos justos en lo poco, así el también nos dará grandes oportunidades que no deberíamos desperdiciar. Para Dios nada es imposible y conoce nuestras obras, de modo que nadie puede engañar a Dios, sino que conociendo nuestros propios testimonios demos cuenta temprano de nuestros hechos y cambiemos el rumbo de nuestras vidas para siempre, para encontrar la justicia y la paz que vienen de Dios.
  2. Mas sagaces son los hijos del mundo que los hijos de Dios, pero muchos hemos conocido las obras del mundo y hemos vivido la vida sin El Señor, y conocemos cuales son las obras del mundo y podemos cambiarlas según sus leyes, porque lo que no es de Dios es más que simple y se puede torcer; seamos sabios en la tierra y santifiquemos los dones y la inteligencia para el servicio de Dios, para su gloria y su honra. Amén.
  3. El Reino de Dios tiene sus leyes, su palabra no será frustrada jamás, nada hay que podamos hacer contra eso. Pero podemos arrepentirnos estando en la tierra, podemos andar en justicia y en misericordia, abriendo el corazón, compartiendo las muchas bendiciones que recibimos del cielo, tanto en palabra como en lo material, para que Dios sea glorificado cada día y su palabra crezca en nuestro corazón, podemos hacerlo, podemos vivir esta vida sobrenatural que sólo se encuentra en Dios. Amén.
APLICACIÓN:
  • Bendito sea el Señor, bendito su nombre santo y fiel, grandes cosas hay en su palabra y en seguirle de corazón, grandes cosas hay en Dios. Su fidelidad no cambia y su amor es eterno, aun en la muerte nos ama Dios, aun en lo profundo nos envuelve su amor, somos sus hijos y como tales andemos en justicia y en amor, andemos en la paz de Dios y en la misericordia que lo caracteriza, seamos fieles y santos, dignos de respeto, seamos sabios, más que los hijos de éste mundo, seamos fieles al Señor.
  • Muchos años vimos las obras del mundo, las vivimos y fuimos participes de ellas, fuimos sus obreros y anduvimos en valle de muerte, acompañados de dolor y llanto, mas ahora andamos en la luz y Cristo es nuestro galardón, andamos en la misericordia y el perdón, siendo discípulos de su fidelidad, siendo amantes de su paz, veamoslo así, somos mayordomos del Señor, verdaderos hijos de Dios. Amén