TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- El pecado acarrea dolor, tristeza y angustia también; por la imprudencia del corazón la cosecha del pecado es amarga y no hay en ella consuelo. Mucho es el llamado de Dios a los hombres, que es posible ver su gracia que aún está sobre nosotros.
- El Señor es Santo, y santo es su reino, para estar en su presencia también hay que ser santos; sin santidad nadie verá a Dios, en cambio será la tristeza y se marchitará el turbado corazón. Los llamados de Dios son muchos, a Él deberíamos escuchar y a Él deberíamos caminar.
- A los pies de Dios está la salvación, a sus pies la gracia y el perdón, en Él está la vida y toda bendición. No hay cosa más grande que vivir pensando en Dios, contar lo maravilloso que es su amor, alabar su nombre y ser libres por amor. El Señor es dueño de mi corazón.
APLICACIÓN:
- Sinceramente se manifiesta la gloria del Señor, se mezcla con el amor que ya nos dio hace una limpieza aún sobre todo el dolor y el postrer estado brilla cual hermosa su presencia y cual preciosa es la unción. Cambiará nuestras vidas, las cambiará El Señor.
- Santo es El Señor, por ello también deberíamos ser santos en Dios, confesando cada falta y la debilidad de nuestro corazón, Dios es fiel para perdonar, Él es bueno para sanar.