viernes, 13 de febrero de 2015

Boris - Jn 7 - Por la misericordia de Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Nuestro Señor estuvo con nosotros y vimos su gloria, vimos sus milagros y sus prodigios, oímos sus palabras y quedamos maravillados, recibimos el evangelio y hoy somos libres por aquella obra poderosa. Pero cuanto le costo al Señor haber llegado a cumplir toda justicia que vino del cielo, cuanto esfuerzo y sacrificio, cuanta paciencia y sabiduría para aguantar el castigo de los que contra Él estaban, Dios todopoderoso, hizo la obra más grande que nuestro entendimiento pudo recibir.
  2. El Cristo vino a ser objeto de mucha crítica, para ser vituperado y perseguido a causa de evangelio, a causa nuestra, porque sus ojos miraban nuestra salvación y no las circunstancias del momento, Él soñaba con bendecirnos y levantar nuestras vidas el día postrero; confiando en Dios nuestro Padre, no se rindió sino que siguió hasta el día de la muerte en la cruz, qué obra tan maravillosa.
  3. Amado Dios, que llevó a cabo todo aquél plan maravilloso de su gracia y de su amor, de su misericordia, adoremos al Dios verdadero, al único digno de gloria y honra, al creador de los cielos y la tierra, que no escatimó el enviar a su único hijo Jesucristo, nuestro maestro y nuestro Señor, nuestro Salvador y hermano mayor en lo celestial, aquél que ha ido al cielo a preparar morada para los que en Él creen, bendito por siempre, amén.
APLICACIÓN:
  • Por la gracia de Dios hoy estamos vivos, por su misericordia es que le recibimos, por su amor que es verdadero le adoramos, exaltemos todo cuanto es Él, con cántico y con júbilo, porque sus obras son buenas y sus dichos verdaderos, porque no hay nadie como Él, no hay nadie como Él. Día a día, bendigamos su santo nombre, adoremos con esperanza y con buen ánimo, toda la honra sea a Él.
  • Muchos no creerán, mas a los que le reciban les hará sus hijos y les dará vida eterna, a quienes creen en el que fue enviado y dio su vida en el madero a esos Dios conoce y llama por su nombre, a esos busca El Señor, a esos ama con todo su corazón y en ellos tiene contentamiento El Señor. Somos privilegiados y apartados como obreros que no tienen de que avergonzarse, somos hechos hijos de su amor, puros y santos por la misericordia de Dios. Amén.