- La ciudad de Dios es enorme, llena de su gloria y poder, dice la Biblia que los reinados son asolados por su sola presencia, es magnífica como la obra de sus manos. En éste monte santo es donde hemos de pasear y cuales maravillas hemos de contar a las generaciones venideras.
- Quiero conocer el palacio de Dios, y pasear por las calles de su ciudad, subir al monte santo y estar en la presencia de Dios, porque no hay otra paz para mi alma que la presencia de mi Dios. Gloria a Él para siempre.
Aplicación:
- Serémos testigos de todas éstas maravillas y contarémos de su gran hermosura.
- Aún no creyéndonos dignos, Dios nos hace dignos y nos ha prometido que ésto sucedería.
- Es posible creer que lo hará, aún en cuanto no terminen nuestros días en la tierra; A Dios sea la gloria siempre.