- Me gusta mucho oír las palabras de Jesús que dicen que aunque bebiéremos cosa mortífera no nos haría daño, también que sanaríamos a los enfermos con la imposición de manos; principalmente me llama la atención que El Señor nos haya dado tan grandes bendiciones... a nosotros nos resta creerlas.
- Cuántas veces ignoramos el mandato que dejó Jesús, que lleváramos el evangelio a todos los rincónes de la tierra, y que hagámos el trabajo de ayudar a los que son apartados a encontrar el camino de santidad, tomando en cuenta que principalmente para poder ayudar a un santo deberíamos ser santos primero nosotros mismos.
Aplicación:
- Gracias a Dios por todas sus bendiciones, y porque nos cubre con sus alas en todo tiempo.