TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Dios, el creador de todo lo conocido y el único a quién podemos clamar. Cuando todo ha fallado y cuando todo se ha perdido; la única salvación y la única esperanza conocida está en clamar a su nombre, porque la plaga es mucha y los tiempos pueden ser difíciles en gran manera. Pero nuestro Dios es todopoderoso y en su palabra hay poder, para librar y para salvar de todo sufrimiento y calamidad, en Él está nuestra esperanza, nuestra salvación.
- Anunciado es, que sin la ayuda de Dios nada podemos hacer, sin su mano de poder no podremos alcanzar salvación alguna. Clamemos a su nombre, busquémosle de corazón y no sólo por necesidad, y que venga su ayuda en medio de la dificultad, su misericordia en medio de la soledad. Cuando ya no hayan fuerzas y cuando las circunstancias nos obliguen a recordar cuán bueno es Dios, entonces volveremos a ver su fidelidad, cuando abramos los ojos de la fe y volvamos a tener esperanza.
- Su fidelidad no cambiará, no morirá la esperanza de clamar e invocar su nombre, no cesará su poder sobre nuestras vidas y no se perderá la luz que puso en nuestro corazón, luz de salvación y redención a un corazón arrepentido y contrito en su interior. Por siempre El Señor es Rey sobre toda la creación, sólo Él para librarnos en toda situación; Una vez más, volvamos a Él, veamos su fidelidad, clamemos a su nombre, esperemos en El Señor.
APLICACIÓN:
- Clamemos a Dios y esperemos en su amor, confiando en que un día todo cambiará y que transformará nuestra tristeza en alegría, clamemos con el corazón, sintamos su bendición y veamos cuán grande es su amor. Dios de salvación, hermoso eternamente, justo para siempre, el que es y que será siempre nuestro Salvador, dueño de nuestro corazón. Cantemos a su nombre alabemos con el corazón, en un mismo sentido y en una misma canción, a nuestro Salvador, digno de gloria y de honor.
- A veces cuesta darse cuenta del error, tal vez ignorando por haberse enfriado nuestro corazón, la sinceridad se va y la madurez se aleja de nuestras vidas y caemos en la frialdad de la desilusión. Más Dios muestra una vez más que su fidelidad es para siempre, que no se olvida y hay en Él luz de esperanza, más Dios es la salida ante toda tempestad y sólo en Él nuestro clamor y súplica por la paz que anhela el alma. Hará El Señor lo que fuera necesario para que nos acerquemos a su presencia, aún la dificultad puede ser aliado efectivo con tal de salvar nuestra alma y librar nuestro entendimiento para un propósito mayor aún. Todo dentro del plan de Dios.