lunes, 29 de junio de 2009

Boris - Stg 4 - Restauración

  1. Verdaderamente la palabra de Dios es más cortánte que la más fila de todas las espadas, y nos confronta con la verdad. La verdad es que todas las equivocaciones del hombre están en el corazón y parten de ahí.
  2. No sabemos pedir, y ésto se refiére a que pedimos cosas que van contra la volutad de Dios, pedimos cosas vanas y sin sentido y por éso es que no recibimos; mas si es de Dios ciertamente vendrá con gran prontitud, gozo y bendición. Primeramente deberíamos acercarnos a Dios, quien nos limpiará de todo pecado y nos exaltará.
  3. Ésta vida se desvanecerá en poco tiempo, y en éste corto tiempo ¿acaso no nos humillarémos a Dios, y Él nos exaltará?, la verdad es que no somos dueños de nada y es a Dios a quien debemos lo que somos. Porque somos de su naturaleza.
  4. Ahora bien, harémos lo bueno para con nuestro prójimo, no hablándo contra él porque no hemos sido llamados para hacer de jueces sinó más bien para santificarnos y bendecir a los demás; porque no hay culpa mayor en el hombre que no sea perdonada; porque Dios derramó de su gracia sobre todo hombre en ésta tierra. Por ser de su naturaleza tenemos un llamado mayor que es el de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, ciertamente le será contado por pecado.
Apicación:
  • Es mi oración que te acuerdes de los hombres, que aún incautos y equívocos siguen siendo tu creación. Derrama de tu perdón no solamente sobre mis hermanos sinó también sobre mi vida y mi corazón. Limpia toda vida y restáurala para siempre.