martes, 11 de marzo de 2014

Boris - Dan 3 - Mi Libertador


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Dios poderoso quien nos libra de todo mal, quién está al pendiente de nuestros asuntos y guarda cada paso que damos, el único Dios omnipotente y dueño de todo lo que respira en esta tierra, nos librará de cualquier horno calentado siete veces en el que intenten apagar nuestros sueños, nos librará El Señor pues Él no nos someterá a más de lo que podamos resistir. En la tribulación y en el tormento está su amor, en la soledad y en la decepción está la belleza de su calor. Miles de veces cantaremos Santo, Santo es El Señor.
  2. Por tanto debemos confiar en su amor, en que con poder seremos librados de la aflicción y que en medio del dolor no habrá dudas de que nos salva su amor y su poder. Esperaré cantando, confiando en que mi Dios es quien tiene la última palabra y que en su palabra hay mucho con lo cual puedo vencer, en su santo nombre hay poder, para vencer y para resplandecer. Amén.
  3. Sí confiamos en El Señor no seremos avergonzados, puede que la vida sea dura pero ante Dios no hay ley que se pueda aplicar, ante la presencia del Señor no hay argumentos ni juicios que puedan prevalecer. Su poder es incontenible y su gloria más grande de lo que los hombres imaginen jamás. Dios vierta poder de convicción en mi corazón para confiar hasta la muerte, en que su amor no tardará y su poder está por sobré todas las cosas; que me pueda referir a mi Dios y solamente a Él adorar, que pueda cantar con su gozo y anunciar las victorias de su gran amor.
APLICACIÓN:
  • No hay argumento ni juicio contra mi, porque tengo fe de que donde vaya Dios también estará allí, con su poder, con su consuelo y con su presencia, como parte de mi ser, como el aliento de vida que necesito para vivir, es El Señor quien afirma mis pies y quien me levanta una y otra vez.
  • Quiero confiar tanto que mi corazón lo pueda sentir, que mis pies lo puedan pisar y mis manos puedan alzar, quiero ser uno con El Señor para luego cantar y ser parte de su gloria en medio de toda mi humanidad, confiar fuertemente que mi alma encuentre aquella paz que sólo Dios sabe dar.