TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- Cristo es nuestro Señor, transfigurado y entregado en manos de pecadores para beneficio de muchos, hecho Cordero para quitar el pecado del mundo, maestro bueno para traer enseñanza celestial a oídos de los débiles y simples de corazón. Señor y Padre nuestro, precioso varón, Príncipe de paz y sanador nuestro, libertador y restaurador de la muerte, digno de gloria y digno de honra por los siglos de los siglos, amen.
- Corazón afligido, angustiado y sorprendido por nuestra incredulidad, azotado en dolor y golpeado por la traición, aun así mantuvo su fidelidad y su gracia intacta, fue nuestra mayor muestra de amor del Padre. No somos dignos, nunca lo fuimos, de ninguna manera conocimos aquél plan maravilloso de nuestro Dios, no tuvimos entendimiento ni sabiduría que lo pudiera anticipar, no sabíamos que Él nos haría dignos de aquella gracia preciosa.
- El altar de Dios es maravilloso, limpio como ninguno, excelso como ningún ojo haya podido ver, donde descansa su misericordia y se plasman sus pensamientos, donde se libera su benevolencia y su paz lo cubre todo, donde se oyen las voces cantar: Santo, Santo, Santo es El Señor. Del Padre viene Jesús, su hijo, quien trae complacencia, trae obediencia. Así mismo amamos su santo nombre, adoramos en aquel altar el cual no somos dignos de tan solo mirar.
APLICACIÓN:
- Los milagros, la sanidad, la obediencia, la aflicción, el temor y la fatiga sólo son parte de un plan en acción, de una estrategia de Dios, la muerte no tiene poder, no hay en ella voluntad, no hay poder en sus manos, mas aún la muerte obedece a su Señor, aun la muerte le rinde honor. Cuánto más nosotros nos rendimos a sus pies, cuanto más si somos hijos de luz por su gracia bendita, somos hijos de Dios.
- La vida en Cristo es maravillosa, preciosa para nosotros, gracia sobre gracia y justicia en nuestro corazón, para entender y comprender toda su belleza, toda su grandeza. El que trae paz al corazón no tardará en mostrar su fidelidad, no tardará en dar un giro completo a nuestra situación, no se apartará de nosotros ni su nombre de nuestro ser.