TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- El Señor bendijo a Salomón, lo puso por rey y lo engrandeció en gran manera, tanto que en su reinado la plata llegó a ser como las piedras, y de todas partes venían a admirar su grandeza y sabiduría. Del Señor es el oro y la plata, los reinos y los principados, realmente todo es vanidad para los hombres, pero para El Señor es mas valiosa la obediencia.
- Mis tesoros serán el guardar sus preceptos en mi corazón y mi gloria estará en conocerle a Él, no soy rey en la tierra pero soy ciudadano del mejor reinado que existe. Todo ésto estará presente en mi mente y atesorado en mi corazón.
- Gente de riquezas, alabe al Señor, gente de a caballo bendiga su nombre y todas las naciones y todos los reinados cumplan la parte de haber sido creados por El Señor. Todo lo que se mueve, todo lo que respira, alabe al Señor.
- Vida mía, alaba al Señor, alma mia bendice su nombre y no te olvides de ningúno de sus beneficios, porque ciertamente Él no se ha olvidado de ti.
APLICACIÓN:
- Adornará El Señor mi corazón, mi corazón se vestirá del Señor... Bendecirá mi vida y mi alma le será por ofenda de amor... Quién como mi rey, quién como El Señor.
- Ni Salomón ni su grandeza se comparan al Señor, mas la fidelidad de Dios se ha manifestado como regalo a Salomón. El Señor ve lo que el hombre no puede ver y cumple lo que el hombre no se imagina.