miércoles, 12 de febrero de 2014

Boris - Ezq 36 - No hay palabras


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Y sabrán que yo soy Jehová. Así es que Dios se manifestó a Israel, no porque Israel lo mereciera sino que Dios bendijo para glorificar su santo nombre, no porque Israel hubiera hecho lo bueno delante de Dios, porque Israel fue quien profanó el nombre del Señor. Igualmente sucede con nosotros, porque éramos bañados en pecado y cubiertos por el engaño, más Dios vino a darnos una segunda oportunidad y a bendecir nuestras vidas dándonos corazón de carne olvidándose de nuestras iniquidades, nos limpio del pecado y nos dio verdadera libertad.
  2. Fuimos limpios de nuestros pecados y Dios trajo una lluvia de bendición inmerecida sobre nuestras cabezas haciéndonos entender sus propósitos y lo que significa su gracia. Vino Dios a nuestras vidas sin nosotros merecerlo. Hermoso es El Señor, hermosos sus pensamientos que son de bien, grande es su amor que nos envuelve y su misericordia que se renueva cada día, a pesar de nuestros pecados y nuestras faltas en contra de Dios. Amén.
  3. Cómo agradecerle?, cómo entender su amor en nuestras vidas?, cómo hacer nuestra vida grata delante del Señor?... Sinceramente no hay respuesta clara porque en realidad se trata de la gracia del Señor, de que no lo merecemos pero aún así lo recibimos; Seamos dignos de ello, haciendo su voluntad delante de sus ojos, seamos fieles a sus preceptos y su gloria se multiplicará ante nuestra vista, vivamos con el corazón de carne y no más con el de piedra, seamos verdaderos hijos de Dios donde vayamos, que vayamos en el nombre del Señor. Amén.
APLICACIÓN:
  • Bendiga Dios el día en que le conocimos, bendiga ese gran momento en que le aceptamos y fuimos hechos hijos suyos, que brille la paz del Señor en nuestras vidas y que su Santo Espíritu nos acompañe, dándolos consuelo y paz en medio de la tormenta. Gloria y honra a Dios por los siglos de los siglos. Amén.
  • No hay palabras para describir lo hermoso que es Dios, no hay obra alguna que pueda hacernos merecedores de tan grande amor, peor aún somos deudores delante de Dios, por cuanto nuestros pecados nos acusan, pero hay nuevas fuerzas en El Señor y hay nueva vida en andar en su amor. Bendito sea Dios y bendito sea su santo nombre. Bendito sea el nombre del Señor.