martes, 28 de enero de 2014

Boris - Ezq 28 - Nuestro amado Dios


TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
  1. Nuestra debilidad es grande, impresionantes los pensamientos del hombre en cuanto a la soberbia y el orgullo, porque llegamos a creernos dioses cuando alcanzamos riquezas que endurecen nuestro corazón. Por nuestras debilidades caemos en manos de aquel devorador y no damos cuenta hasta que nuestros huesos son consumidos en el fuego y el dolor, no hay más vida en nosotros; somos débiles ante Dios, somos como el barro y como el polvo.
  2. Tantas fueron las fallas de los hombres del pasado y aún no aprendemos, porque seguimos fallando y cometiendo transgresiones en presencia del Señor, aún estamos en caminos que gobierna aquel devorador que un día Dios echo de su lugar santo. Somos débiles y sin la ayuda de Dios no tenemos esperanza, sin la ayuda de Dios no somos nada, ni el más mínimo soplo de vida.
  3. Muchas son las aguas por las que tendremos que luchar, largó el camino hacia la verdad, mas la luz de Dios vale más que todo el oro del mundo y la presencia del Señor es más poderosa que ningún príncipe de este mundo. El hombre y toda su sabiduría no puede llegar a comprender los pensamientos de Dios ni sus preceptos tan grandes. Ninguno podrá saber cual es el amor verdadero sino aquel que haya conocido al único Dios, aquel que es puro y sincero. Amén.
APLICACIÓN:
  • Toda la riqueza del mundo no nos puede apartar del amor de Dios, ninguna soberbia u orgullo nos impedirán alcanzar la hermosura de estar en su presencia. Somos hijos de Dios, llamados con un propósito y bañados por la sangre del Salvador Jesucristo; para Dios vivimos y para sus propósitos fuimos llamados, santo, santo, santo es El Señor.
  • Nos llenó de talento para exaltar su nombre y para santificar su creación, nos bendijo en gran manera y nos mostró la maravilla de su creación, así en este y en cualquier lugar brillara la luz de su amor por medio de su pueblo que se ha consagrado una vez más al servicio del Señor. Cantaremos con el corazón, bailaremos por el más poderoso Dios, dueño del oro y de la plata, nuestro amado Dios.