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- El Señor es bueno en gran manera, es hermoso en su corazón, ama sin medida, perdona a todo aquel que clama su nombre y hace justicia sobre los que la necesitan. Vendrá el día del Señor, tan impresionante, casi imposible de creer, tan maravilloso que ninguno lo habrá imaginado jamás; llegará el día del Señor y desde hoy está el llamado a volvernos a Él, para ser parte de su pueblo y de la restauración que hará El Señor. Cuando venga el día del Señor seremos uno solo con su pueblo glorificado.
- Así es la misericordia de Dios, que perdona, restaura, sacia y da vida a los hombres, maravillas en medio de su pueblo y como manto de salvación es vertida sobre sus hijos, hasta que cada uno se vuelva Él. A pesar de todo, a pesar de nuestras fallas y los errores del presenté y pasado, Dios está dispuesto a perdonar y a devolver lo que con tristeza se había perdido, Dios es fiel aunque nosotros no lo seamos, es justo por sobre todas nuestras faltas, nos ama sin medida así como un padre ama a sus hijos.
- Limpiemos nuestro corazón, seamos santos y guardemos los dichos del Señor, rasguemos el corazón y no las vestiduras por haber visto la gravedad de nuestro error, busquemos su perdón, clamemos con palabras sinceras que salen del corazón, seamos capaces de reconocer nuestro error y tomar lo que realmente conviene que es la paz del Señor y Él nos rodeara de favor y sanara nuestro corazón, rasguemos nuestro corazón, andemos en El Señor.
APLICACIÓN:
- Amemos la salvación, adoremos a nuestro Dios, veamos lo que es bueno y lo que es justo para nuestra restauración. Porque el camino está puesto a disposición y la salida a toda nuestra frustración. Dios provee la salida y Él hace posible todas las cosas sobre nuestras vidas, en Él esta la salvación y sólo en Él nuestra bendición, clamemos a Dios de corazón, veamos cuán grande es su amor.
- Somos hijos de Dios, hechos para andar en sus dichos y también para ser de bendición, somos del redil y de su misma sangre, justificados para andar en justicia y paz, devueltos a sus caminos después de haber andado por mucha dificultad; Somos los hijos que Dios creó, los que Él santificó, somos sus hijos y somos los que recibimos su amor. Belleza hay en su persona, felicidad en su presencia, hermosura en andar en sus caminos, sabiduría infinita en vivir a su lado eternamente.