miércoles, 26 de noviembre de 2014

Boris - Lc 1 - Un plan maravilloso


TIEMPO DE CALIDAD: 16 Minutos.
  1. Anduvo Juan por el desierto hasta el día de su manifestación a Israel. Anduvo en la firmeza del Señor y se guardó por un propósito en los planes de Dios, fue enviado delante del Jesús para preparar el camino del Señor, para allanar sus sendas. Vimos la misericordia del Señor con la vida de Juan, quien ciertamente tenía el espíritu de Elías, tuvo el mismo carácter de un profeta de Dios, enviado para que por medio del arrepentimiento de muchos sea dada su salvación. Gracias a Dios por la vida de Juan el Bautista.
  2. También fue anunciada la llegada del Señor Jesús en una virgen admirable, de corazón hermoso y de fe inquebrantable, Maria la bienaventurada, la que ante Dios tiene una mirada firme, la que tiene un corazón sencillo y entregado, la mujer idónea para ser la madre del Salvador. Es de Dios la voluntad y el dominio, es del Señor la gracia y la misericordia, está en Él toda la alabanza y la verdad. Dios nos ama tanto hasta el cielo, nos ama mucho, mucho, mucho El Señor.
  3. El amor inconmensurable de Dios nos ha alcanzado, por profetas y por medio del Cordero de Dios, por las personas como María, José y Juan, Zacarías y Elizabeth; todos tenían una obra por hacer, un camino que tomar para nuestra futura libertad, personas entregadas a quienes no hemos agradecido aún. Un camino preparado por El Señor para nuestra redención y nuestra salvación, un camino que Dios preparó para que lo andemos y para que veamos cuán grande es su amor, cuan maravillosa su bondad y su perdón. La historia de la salvación por medio del Hijo de Dios, es una obra invaluable y perfecta, sólo posible en el corazón de Dios.
APLICACIÓN:
  • Anhelo formar parte del plan de Dios, de su voluntad, en realidad eso es lo que intento hacer, andar en su voluntad, mas si en mi corazón hay incredulidad y distracción no me conviene, tal vez el afán me cansa y la falsa idea de la desdicha me hace ciego. Mi corazón está dispuesto en El Señor, mi voluntad está en sus manos y mis fuerzas las he depositado en Él. Aún espero en Él, pues no he dado mi pie al descanso sino que espero en su voluntad, porque aún creo en su maravilloso plan.
  • Mirar fijamente es difícil, andar enfocado y dejar de lado el afán es para valientes. Pero la obra de Dios demanda fortaleza, espíritu de valiente y de poder en El Señor. Dejando todo atrás, olvidando las caídas hoy también me levanto para luchar en hacer su voluntad, en vivir para Él, andar en pos de Él. Gracias a Dios por la fortaleza y la sabiduría en el camino bajo su voluntad, por la misericordia aún latente en mi corazón, y por las victorias que vienen soñando y soñando en dar más de lo que dice su plan.