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- Como ama Dios a su pueblo, que tiene guardada mucha misericordia y bellezas a su al rededor, tiene preparada victoria y alegría para el corazón de sus hijos; porque no habrá enemigos que le hagan frente, ni habrá quién se pueda alegrar de las derrotas de los hijos de Dios. El Señor es fiel, es Salvador y Redentor, y nosotros para Él como la niña de sus ojos, que cualquiera fuera la condición Dios está de nuestro lado y nos guarda con amor eterno.
- Se levantará El Señor, restituirá lo que se había perdido, será la mejor de las sorpresas y el mayor de los tesoros, porque confiamos en Él, pusimos nuestras causas en sus manos, pusimos nuestros problemas en la gracia de nuestro Rey; de los que fueron con Él no se perdió ni uno, ni uno solo se apartó de sus caminos, todos le fueron fieles y santos, puros y apartados para Él. Amado Dios, eterno Señor, toda gloria y toda honra es para El Señor.
- Como muro de fuego en derredor y como gloria en medio de su pueblo, así se presentará El Señor, así será su gracia en medio de su pueblo, se alegrarán los que confían en Él, los que se alegran en su presencia. Es el guardián perfecto, el Dios de nuestras vidas, quien guarda nuestras cabezas, aquél que ama más nuestras almas, es nuestro Dios de poder, sólo en Él hay poder.
APLICACIÓN:
- Mi corazón no puede ser indiferente ante tan grata noticia, mis entrañas avivarse en un mensaje tan claro y tan maravilloso, que para Dios somos como la niña de sus ojos, para Él como la amada de su alma, el que pone muros de fuego en derredor, el que levanta cada corazón, el que anda en busca de la paz de mi corazón. Amo a Dios con todo mi ser y todo mi amor.
- La verdadera felicidad está en El señor, en su amor y el fruto de su perdón, en andar con Él y conocerle, de cierto ha dicho que nos guardaría, que nos protegería y uno a uno caerían todos sus enemigos, todos los falsos amigos y se apagarían las penas de los que anduvieron perdidos. Así cómo perdona Dios, perdonemos también nuestros falsos positivos, ya que la verdad una es, que andemos con Dios y Él sea el centro de nuestro ser. Amén.