- Sabiamente Dios nos enseña a que como hijos obedezcámos a nuestros padres, porque en la obediéncia está la bendición; además que es el primer mandamiento con promesa: el que nos vaya bien y tengámos larga vida en la tierra.
- De la misma forma para con aquellos a quienes debemos sujetarnos, que no seámos reveldes y desobediéntes. Debemos servir como si sirviéramos a Cristo, haciéndo las cosas de buena voluntad como para el Señor, no sirviéndo para ser vistos, como los que agradan a los hombres, en ocaciones caémos en ése error.
- Somos hijos de Dios llamados a ser embajadores de su presencia. Somos llamados a vestirnos de su justicia, con la armadura de Dios, para resistir los dardos del enemigo y nuestros pies cubiértos del poder de Dios, El Evangelio.
- Oración y súplica por todos los santos, y por confianza en nuestras palabras. Gloria a Dios, sea dotándonos de toda armadura y fortaleza.
Aplicación:
- Gracias a Dios por darnos el aliento que tanto necesitamos, tanto para la obediéncia como para la confianza, Gloria a Dios.