TIEMPO DE CALIDAD: 15 Minutos.
- No es nuestra guerra sino la de Dios. Ésto cuando Dios está de nuestro lado, ya que no olvida sus pactos y su misericordia es para siempre, la victoria es de Él y para Él, quien nos libra cuando hemos fallado y quien nos guarda cuando estamos en la tempestad. El clamor a Dios puede ser tan poderoso como no lo hemos conocido antes.
- Dios trae paz y trae justicia a sus hijos, Él completa la obra y de la mejor manera, El Señor es fiel... Pero Dios también es celoso, oidor y quien guarda su ira en copas de amor, no hay nadie como Él,
- En cuanto a creer en su palabra habrán miles de razones y miles de de condiciones en las que nos hemos de encontrar, no dejando de creer y no dejando de mantenerse en un mismo espíritu y en un mismo ánimo. Su palabra es real y es verdadera.
APLICACIÓN:
- Se humillaron ante Dios y Él los escuchó, libró la batalla de modo que lo que vieron su ojos, aún vino acompañado de bendición y de una gran muestra del poder y el amor de Dios. Así en mi vida hay una convicción, de que Él me escuchará y se acordará de mi en el día de aflicción. Y yo me acordaré de clamar a Él.
- También habrá paz en mi corazón y la lucha habrá pasado para darme bendición. Ciertamente esa es la mano de Dios, ciertamente la victoria está en El Señor.