- El orgullo nos lleva a la injusticia y el descontrol. En éste capítulo me llama la atención la relación entre lo de Dios y lo del mundo, pues en lo que no es de Dios se nota que reina el orgullo; en el caso de los fariseos nuevamente son reveladas las intenciones de sus corazones, porque por el orgullo que tenían no permitían que alguien venga a enseñar las cosas verdaderas... no les convenía... Jesús dijo que ellos hablaban como si tuviéran verdadera sabiduría y en todo sus seguidores los justificaban, creo que éste es el cáncer del siglo. Ciertamente Jesús trajo la verdad y ésta verdad hirió en lo sumo a éstos hombres. Si somos de Dios no tendrémos orgullo ni soberbia.
- Me llama la atención aquéllo que dice que al que más se le perdona más ama, éste principio reina en la vida y en ello encuentro que cuando vivíamos bajo el gobierno del pecado no lo entendíamos sinó hasta que fuímos perdonados; desde entonces lo que más anhelamos es vivir para Cristo. pongámonos en el lugar de la mujer pecadora que siendo perdonada no volvió a pecar más. Dios nos da una segunda oportunidad, no la desperdiciémos. Vivirémos dando gracias a nuestro Dios todopoderoso quien TODO LO PUEDE, aún perdonar lo que nos parece inperdonable.
Aplicación:
- Hemos sido perdonados... de nuestra vida ya no brota injusticia ni orgullo. Vivamos amando al máximo...