- Ya está escrito que en éstos tiempos hay hombres impíos, aquéllos que rechazan el amor de Dios, quienes no sólamente lo rechazan, sino que se ocupan de corromper y hacer caer a muchos justos, ya que ellos tienen su oficio no han de dejarlo... y ni siquiéra tienen un fín o un sentido en realizarlo; ¿porque lo hacen?, guiados por su propia corrupción, éstos hombres y mujeres no soy de Dios.
- El juicio de Dios se ha demostrado en la historia mediante muchos ejemplos, y en ello podemos estar seguros de que Dios no cambia, no habrá quien siéndo transgresor hasta lo último, no vaya a recibir su justa recompensa.
- En todo ésto también existe la buena cosecha, en la que se levantan los verdaderos hijos de Dios, aquéllos que viven en el Espíritu y conforme a los preceptos del Señor, aquéllos que dicen: "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti". Los santos, los esparcidos y justificados, viven conservados en el amor de Dios... éstos santos somos nosotros, llamados a ser valientes soldados de Cristo, que no temen pues tienen amor, que no caen sin levantarse y que rinden toda la gloria al único Dios verdadero.
- Séa nuestro verdadero oficio el de la oración, poder de convencimiento, misericordia y buenas nuevas para salvación. El Señor nos guarda de todo tiempo, a Él sea la gloria para siempre. Amén.
Aplicación:
- Sabiéndo que tenemos un enemigo en éste mundo, guardémonos de hablar error pues hemos guardado la sabiduría, sinó que digámos "El Señor te reprenda", y así sea hecho. Dios nos dió de su Espíritu, y en Él se encuentra nuestro reposo, gloria a Dios.