- La Biblia describe como vanidad y aflicción de espíritu.... es todo por lo que tenemos que pasar en ésta tierra cuando no hemos alcanzado la presencia de Dios, presencia que algúno definió así: "LA MAYORÍA DE NOSOTROS VA POR LA VIDA SIN SABER LO QUE QUIERE ...PERO LO QUE SÍ SABEMOS ES QUE, SEA LO QUE SEA, NO LO TENEMOS.". Pero el alma del hombre es consciente de ello.
- El fruto del trabajo no tiene sentido si no es Dios quien lo da, los propósitos que podamos adoptar no nos pueden llevar a la felicidad si antes no es Dios quien la concede. Si no tomamos en cuenta ésto, realmente todo será vanidad y aflicción de espíritu.
- No hay donde perderse, todo tiene un principio y un final, lo importante es haberle dado valor y haber cumplido el propósito de Dios para ese cometido.
Aplicación:
- Aún las palabras con toda la belleza que puedan transmitir continúan sujetas a la misma ley. A Dios no le importan las palabras porque lo que Él mira es el corazón.